Nuestro aquelarre

30 de junio de 2010

Celos


By: Irene

Mi mente no digería los pensamientos como debía, estaba empezando a sentir el lado derecho de mi cuerpo adormilado y mi cara parecía tener una hinchazón molesta. Me moví rodando en la cama, con los ojos todavía cerrados, temerosa de sentir la punzante luz de la ventana en ellos, pero un sobresalto me impacto, al chocarme con algo que no esperaba, el cuerpo de alguien estaba a mi lado y su proximidad era invasiva.




Abrí mis ojos olvidando la diferencia de color, y cuando estos se hubieron acostumbrado al día, pude respirar calmada, porque incluso mis recuerdos de la tarde anterior venían a mí, Jasper estaba como hacía ya muchas horas, todavía en mi cama, junto a mí, vigilando como me había prometido mis sueños, y solo pude sonreír al recordarlo.


Mi expresión cambio de repente y note una punzada en el estomago, ¿quizás todavía no había terminado mi calvario?, pero enseguida comprobé que esa punzada era algo diferente, provocada por dos cosas, primera y más obvia, hambre, llevaba sin tomar alimento muchas horas, si hacia memoria podría jurar que mas de veinticuatro horas, y segundo la preocupación, ¿Edward? ¿Dónde estaba?, si mi amigo no le había localizado, y yo no tenía teléfono, y él no sabía donde era mi casa, ¿me habría estado buscando sin encontrar nada? ¿Habría estado buscando también a Jasper? ¿Y si no me estaba buscando, porque le había pasado algo?


Di un salto de la cama con esta última reflexión, pero fue un terrible error, porque mi cabeza no asimilo el movimiento tan rápido como mi cuerpo, y me abalance fuera de la cama, para estrellarme contra el suelo, trastabillando mis pies.


Los reflejos de Jasper fueron un alivio, sus manos me cogieron al vuelo y me abrazo fuerte, cayendo mi cuerpo encima de su pecho desnudo y mi cara, con una extrema proximidad a la suya.






Nuestros labios casi se tocaron y enseguida pensé en mi aliento, un día sin comer y vomitando cada medio segundo, seguro no era lo que él quería tener cerca.


- ¡Oh!, perdona Jazz, soy un desastre- dije apartando mi cara


- No te preocupes, el que tiene que pedir disculpas soy yo, por haberte asustado, supongo que no estás acostumbrada a levantarte acompañada- y se ruborizo


- Sí, bueno, la verdad es que no, pero eso no es lo que me sobresalto. Estaba pensando en Edward, - y las facciones de su cara, cambiaron abruptamente- no entiendo cómo es que no sabemos nada de él. ¿Le has llamada hace poco?-


- Las últimas seis horas no, porque me quede dormido, pero eso se arregla de inmediato, le llamo ahora mismo-


Miro su teléfono y enseñándome la pantalla, me mostró que no tenia batería, y este estaba por lo tanto apagado. Me dijo que en el salón tenía el cargador y que deberíamos comer algo, mientras se cargaba lo suficiente como para llamarle, y así lo hicimos.


Tenerle en mi casa me resultaba extraño, pero al mismo tiempo placentero, era muy agradable, parecíamos un matrimonio, moviéndonos por la cocina, como un baile programado, pasándonos las cosas, el zumo, las tostadas, la mantequilla, era una sincronización perfecta. Cuando lo hubimos preparado todo, tomamos asiento y degustamos con muchas ansias aquella comida, al parecer el también llevaba mucho tiempo sin ingerir alimento.


Mientras Jasper intentaba llamar a Edward, yo me dirigí al baño, con su camisa, para poder lavarla, y quitarle así los restos de estomago que yo había dejado en ella, que asco, pobre Jasper, no llegaría a pagarle nunca esta noche de cuidados. Y ahí fue cuando lo oí gritar,






- ¡¡No!!, si me necesitaba y tú estabas tan perdido, que querías que hiciera, que la dejara sola, pues te equivocas de persona Edward.- gritaba por el teléfono - Si, he pasado la noche aquí, ¿y qué?- gritaba aun mas alto- te diré donde estamos pero será mejor que te calmes o si no…..- su tono era agresivo- si no te calmare yo amigo-


Y después de darle la dirección correcta de mi casa, colgó.


- ¿Qué ha sido eso Jazz?


- Pues resulta que tu querido novio, no entiende que este aquí, el pretendía que estuvieras enferma y sola, pero eso se va a acabar, si él no sabe cuidarte, tendrá que dejar que lo haga yo-


- ¿No te dijo el por qué no estaba ayer localizable? ¿No le habrá pasado nada verdad?-


- Supongo que no, se le oía perfecto, si, se le oía bien alto-


Recogimos entre los dos los restos del desayuno y me dirigí hacia el baño para coger su camisa y meterla en la secadora, pero al ir a abrir el grifo, este se rompió y el agua empezó a salir por todos lados, salpicando todo a su paso, bañándome entera, mientras que emitía gritos de sorpresa y furia.


Jasper vino rápidamente a ver qué era lo que pasaba y enseguida se puso también a caldo. Cogió una de las toallas de la ducha, la más grande y tapo con ella el grifo, haciendo que por lo menos no nos diera el agua en la cara, pero ya era tarde, estábamos los dos como si acabáramos de salir de la piscina, con ropa y todo.


Mientras él se afanaba en intentar cerrar la salida del agua, yo corrí hasta la llave de paso, dejando mi casa sin agua.


Empecé a tiritar, a tener convulsiones, y es que a pesar de hacer toda la mañana, el esfuerzo de parecer sentirme bien, no era en absoluto así, se me doblaron las piernas y sentí como la debilidad me agarraba desde dentro.






- Jasper, me estoy mareando, ¿me ayudas a llegar a la cama por favor?- le dije amarrándome al marco de la puerta


- Estas temblando, no es nada bueno estar con la ropa mojada, estas helada-


En ese momento pasaron mucha cosas al mismo tiempo, una que inconscientemente, agarre mí camisa y tire de ella, para despegar esa fría tela de mi pecho dolorido, que dándome con el sujetador solamente, el timbre de la puerta sonó insistentemente, mucha veces, parecía que se avecinaba una vorágine, y dejándome Jasper agarrada al mismo marco, fue a abrir.


Tras la puerta se encontraba Edward, que poso sus ojos primero en el pecho mojado y desnudo de Jasper e inmediatamente después en mi, que sostenía mi chorreante camisa el mi mano y mi escasa vestimenta, acompañada de una piel de gallina por todo el cuerpo. No dijo nada, solo volvió a mirar con el entrecejo fruncido y mirada asesina a Jasper y le propino un puñetazo en toda la cara, dejando este que no se esperaba esa reacción, que cayera para atrás, y se aproximara hacia mi posición. Edward avanzo con él, y volvió a darle otro golpe, aprovechando el instante en que Jasper levantaba su cara, pero el tercero no se produjo, o al menos no en la cara de Jazz, sino que este le devolvió el golpe a Edward, que empezó de inmediato a sangrar por la nariz.


Pero ya no pude gritarlos, ya no pude interponerme entre ellos, no pude preguntar qué clase de tontería estaban haciendo, por que todo se volvió negro, todo oscuro, y sentí como un golpe se aproximo a mi cabeza. Me había desmayado, y el suelo era un lugar muy duro.


Al despertarme, me encontraba tumbada en la cama, y no había nadie en la habitación, era extraño que tanto mi novio como mi amigo me hubieran dejado sola, pero rápido escuche golpes que me decían que eso no había pasado.






- ¿Quién está ahí?- grite, por que por lo visto mi cuerpo no quería ponerse en pie


Y rápidamente tanto Jasper como Edward aparecieron,


- Estamos arreglando el estropicio del baño, tu solo descansa ha sido una noche muy cansada, y te vendrá bien dormir mas- decía Jasper aproximándose un poco hasta mi.


- Si, tú descansa que ya me ocupare yo de esto- decía Edward con cara de pocos amigos


- Y por curiosidad, ¿podrían decirme porque se pegaron?- pregunte al percatarse de la sangre de la camisa de Edward y su nariz hinchada


- Eso ahora no tiene importancia, solo descansa, que si necesitas algo “estaremos” aquí- decía Jasper, acentuando la palabra estaremos, mientras cruzaba una fugaz mirada con Edward


Y tan cansada estaba que hice caso al pedido y me dije a mi misma, que ya obtendría mis respuestas después.


Me levante muy pasada ya al tarde y me sentía casi del todo recuperada, les pedí a mis improvisados enfermeros que me dejaran sola, y muy a regañadientes así lo hicieron. Tome una ducha y cene algo rápido, para ponerme a estudiar algunas cosas que tenia aplazadas, todo el día de haber dormido, me costaría seguro volver a hacerlo.


Al día siguiente, parecía no haber rastro de la maldita enfermedad, pero me había dejado las secuelas de una cara poco favorecida, con profundas ojeras y al menos tres kilos de pérdida de peso. Me vestí y nada más bajar a la calle, allí estaba el coche de Edward, y este salía en ese momento dirección de mi casa.


Me llevo al instituto, pero antes debía contestar algunas preguntas que rondaban por mi mente.


- ¿Podrías decirme que fue lo que os paso a Jasper y a ti ayer?, se comportaron como verdaderos estúpidos, son amigos de toda la vida, y van a pelearse y pegarse sin motivos.- le dije en tono de reproche, pero su cara denotaba mas enfado aun que la mía.


- ¿Sin motivos dices?, ¿estás segura Irene?, porque a mí me pareció que estaban en una situación muy comprometedora, los dos solos durante todo el día y noche en tu apartamento y además medio desnudos, no sé, pero creo que no fue sin motivos mi comportamiento-


- ¿Lo dices en serio Edward? Es que te volviste loco, lo primero estuve con él todo el día y noche porque tú te encontrabas en paradero desconocido, lo segundo el encontrarnos así, creo que quedo bastante claro con la escenita de mi baño y tercero, Jasper es nuestro amigo, si es que te refieres a celos, creo que te volviste loco de remate Edward.-


Y mi enfado ahora sí que había traspasado límites, no me podía creer lo que estaba escuchando, mi novio definitivamente deliraba.


Paro el coche mucho antes de llegar al instituto, y se volvió hacia mí, cogió mis manos entre las suyas y me dijo,


- No ves que tu eres muy importante para mí, que he sufrido mucho por verte así, que no puedo remediar sentir celos de hasta la ropa que te pones, por acariciar tu piel durante todo el día, ¿es que no lo ves?, si me he comportado como un idiota, te pido disculpas, no volverá a pasar, de verdad cariño que confío en ti, pero es que en…., bueno te prometo que no volveré a hacerlo nunca más-


-No te disculpes, ya ha pasado, pero deberás pedir disculpas a nuestro amigo, el no se merece que lo trataras así.- y se aproximo a mí, para regalarme un apasionado beso en los labios, al que yo por supuesto correspondí.


- Por cierto, donde estuviste ayer, te estuvimos llamando, y muchas veces, pero no cogías el teléfono, ¿acaso te paso algo?, me tenias muy preocupada-






Pero no contesto, o al menos no para satisfacer mi curiosidad, su cara se torno en algo parecido a la tristeza o frustración, y solo dijo que no le había pasado nada, que simplemente se había dejado el teléfono en el coche y el coche en el taller, y que al no saber que estaba enferma, no había intentado localizarme hasta por la mañana.


Había algo raro en sus respuestas, como si ocultara un vergonzoso secreto, pero quizás eran solo imaginaciones mías.


Llegamos al instituto tarde y sin acompañarme esta vez a clase, se despidió en el pasillo de entrada.


Al llegar a mi clase, y antes de entrar, oí unos ruidos en uno de los pasillos laterales, y aunque mi personalidad no era mucho de cotillear los asuntos ajenos, decidí ir a ver qué pasaba, de todas formas ya llegaba tarde. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme a uno chico, cogiendo del cuello a una muchacha, que parecía defenderse con uñas y dientes, pero la fuerza del era superior, así que no estaba teniendo mucho éxito su forcejeo. Me acerque, y reconocí al chaval, como uno de los que alguna vez habían coincidido en la biblioteca conmigo, se llamaba Marco, y sus modales siempre habían destacado por su ausencia. En cambio a ella era la primera vez que la veía, seria nueva seguro, yo poseía una menoría fotográfica muy buena.


- ¡¡Déjala!!, ¡¡Ya!!, Marco te lo aviso, si no quieres que patee ese repelente culo tuyo- dije alzando mi voz


- No te metas Irene, este no es asunto tuyo.


Pero no le deje decir nada mas, después de intentar que la soltara sin conseguir mucho, le cogí del brazo y le volví hacia mí, pegándole una patada en su zona más intima, y rápidamente se encogió sobre sí mismo y soltando una perorata de insultos, se alejo de nuestra vista.


- No tenias por que ayudarme, yo habría podido con él, es solo un imbécil, pero aun así gracias- decía la chica entre jadeos-.


- No hace falta que me des las gracias, y efectivamente Marcos es un idiota, la próxima vez, hazle una mención a su “novio” y veras como te deja en paz, lo entenderás si lo haces, jajaja. Por cierto me llamo Irene- la dije ofreciéndola la mano en señal de saludo formal, al que ella correspondió enseguida.


- Sofía, yo soy Sofía de la Rosa, y encantada de conocerte.




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A cuenta de mi hermanita querida, ella es un sol, la verdad. Espero la comenten aqui y en su blog Esperado Anochecer para ambas nos son muy importantes sus comentarios, siempre los leemos. Un beso.

3 comentarios:

Ariusk dijo...

Me muero de verdad chicas uestedes han hecho que Ed me empiece a cer mas jejeje sobre todo Isabella que mala pero elcapi me encanto definitivamente Irene deveria apuntar su brujala hacia otro lado J... jeje y que cosas de verdad que se allan encontrado espero que se arme una buena para que Irene reaccione.

Y quiero saber si lo que paso con Sofia fue un sueño o noooooooo Diosssssss es tanto loq ue quiero jeje pero en fin ya me esperare hasta el proximo miercoles que mas!! bueno lindas besos a ambas y me encanta como marcha esto saludos!!!

*...D.A.P`S...* dijo...

...*Bueno chicas como lo mencione antes son un duo extraordinario, sigan asi; la historia va muy buena y espero con ansias el otro miercoles para saber mas..Cuidense y Besillos...

Att:...*D!ana

Anónimo dijo...

Muchas gracias a nuestras lectoras y me alegra que os gusten nuestra historia, muy contenta de veras.
Es muy facil trabajar con mi niña Isabella, ella hace que todo fluya magnificamente, jajajaj

Un beso mi vida y si publique en mi blog tan pronto es por que me tenia que ir y hasta ahora no vuelvo, no queria publicar tan tarde, jajajaj
Besos para todos
Irene (siento comentar como anonimo, pero no me deja poner mi nombre)